A lo mejor usted es de las
personas que piensa que hoy no soñó nada, o tal vez le cuesta trabajo recordar
con claridad lo que soñó o aún más difícil; piensa que nunca sueña cuando
duerme. Déjeme decirle que todos los días soñamos y que aunque no lo recordemos
al amanecer de todas maneras salimos del cuerpo y entramos al mundo de los sueños
a vivir diversa experiencias de todo tipo. Soñar en los instantes de estamos
durmiendo es una acción natural de todo ser humano, necesariamente lo haremos
aunque no creamos que así sucede. Cuando usted escuche a alguien decir que no
tiene sueños y que todos los días duerme perfectamente bien, en realidad lo que
sucede es que no los recuerda; pero si los tuvo.
Esto puede cambiar con
algunos ejercicios prácticos y sencillos, es cuestión de continuidad en ellos y
no representan ninguna complicación o gasto adicional pues lo que se requiere
seguro lo tenemos a la mano. Así que si lo que usted quiere es aprovechar al
máximo lo que sueña para beneficio de su propia existencia, no se tarde y póngalos
en práctica ya.
Lo primero que vamos a
hacer es retomar lo que en publicaciones anteriores hablamos sobre la
preparación del cuerpo y la habitación donde dormimos haciendo memoria; hacer
un poco de ejercicio para relajar el cuerpo, tomar una ducha para ir bien
limpios a la cama y mantener arreglada nuestra habitación perfumando de
preferencia al menos nuestras sabanas.
Al despertar haremos
énfasis en no movernos bruscamente, tomar la costumbre de evitar el despertador
para no agitarnos y que nuestro primer movimiento no sea apagar ese molesto
aparato. Resulta que el despertar agitadamente con un gran ruido y sobresalto
agita nuestros recuerdos pues atrae bruscamente nuestro regreso al cuerpo
haciendo que la memoria se pierda por lo que muy importante será permanecer
relajados para que nuestro despertar sea con suavidad y antes de realizar algún
movimiento hagamos un repaso de los recuerdos que traemos al respecto de la
experiencia que vivimos al estar durmiendo en el mundo de los sueños. Trate de
realizar esto cada día y con un poco de disciplina diaria no requerirá el
despertador por las mañana si se programa; antes de dormirse indíquele a su
organismo a qué hora se debe despertar y con un poco de práctica usted lo
logrará.
Después de haber repasado
el máximo de detalles sobre lo que soñó, tome despacio y sin sobresaltos su
tableta, o su celular si estos tienen bloc de notas o un simple cuaderno que a
manera de diario destinará exclusivamente para anotar con el máximo de detalles
los recuerdos de lo que soñó, se uno o dos o varios los sueños que haya tenido.
Con el tiempo verá los frutos de esta sencilla práctica. Notará que cada día va
escribiendo más y más detalles haciendo crecer una habilidad que se llama la “memoria
onírica”.
Esto tendrá múltiples
beneficios que posteriormente comentaremos y que seguro serán para usted todo
un descubrimiento.


