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sábado, 5 de marzo de 2016

¿NO RECUERDA LO QUE SUEÑA?

A lo mejor usted es de las personas que piensa que hoy no soñó nada, o tal vez le cuesta trabajo recordar con claridad lo que soñó o aún más difícil; piensa que nunca sueña cuando duerme. Déjeme decirle que todos los días soñamos y que aunque no lo recordemos al amanecer de todas maneras salimos del cuerpo y entramos al mundo de los sueños a vivir diversa experiencias de todo tipo. Soñar en los instantes de estamos durmiendo es una acción natural de todo ser humano, necesariamente lo haremos aunque no creamos que así sucede. Cuando usted escuche a alguien decir que no tiene sueños y que todos los días duerme perfectamente bien, en realidad lo que sucede es que no los recuerda; pero si los tuvo.
Esto puede cambiar con algunos ejercicios prácticos y sencillos, es cuestión de continuidad en ellos y no representan ninguna complicación o gasto adicional pues lo que se requiere seguro lo tenemos a la mano. Así que si lo que usted quiere es aprovechar al máximo lo que sueña para beneficio de su propia existencia, no se tarde y póngalos en práctica ya.
Lo primero que vamos a hacer es retomar lo que en publicaciones anteriores hablamos sobre la preparación del cuerpo y la habitación donde dormimos haciendo memoria; hacer un poco de ejercicio para relajar el cuerpo, tomar una ducha para ir bien limpios a la cama y mantener arreglada nuestra habitación perfumando de preferencia al menos nuestras sabanas.




Al despertar haremos énfasis en no movernos bruscamente, tomar la costumbre de evitar el despertador para no agitarnos y que nuestro primer movimiento no sea apagar ese molesto aparato. Resulta que el despertar agitadamente con un gran ruido y sobresalto agita nuestros recuerdos pues atrae bruscamente nuestro regreso al cuerpo haciendo que la memoria se pierda por lo que muy importante será permanecer relajados para que nuestro despertar sea con suavidad y antes de realizar algún movimiento hagamos un repaso de los recuerdos que traemos al respecto de la experiencia que vivimos al estar durmiendo en el mundo de los sueños. Trate de realizar esto cada día y con un poco de disciplina diaria no requerirá el despertador por las mañana si se programa; antes de dormirse indíquele a su organismo a qué hora se debe despertar y con un poco de práctica usted lo logrará.





Después de haber repasado el máximo de detalles sobre lo que soñó, tome despacio y sin sobresaltos su tableta, o su celular si estos tienen bloc de notas o un simple cuaderno que a manera de diario destinará exclusivamente para anotar con el máximo de detalles los recuerdos de lo que soñó, se uno o dos o varios los sueños que haya tenido. Con el tiempo verá los frutos de esta sencilla práctica. Notará que cada día va escribiendo más y más detalles haciendo crecer una habilidad que se llama la “memoria onírica”.




Esto tendrá múltiples beneficios que posteriormente comentaremos y que seguro serán para usted todo un descubrimiento.